
Estaba meditando sobre los misterios de la Transmigración, justamente los mismos que le habían enfrentado al omnipotente Maharajá, cuando sintió otra vez el picotazo. Comprendió rápidamente que tendría que prestar más atención a sus actos y recuperó su lugar en la fila. Pero pronto se entretuvo, de nuevo, en rememorar los demasiados años en las mazmorras de la fortaleza de Bardhalí. El Maharajá le había castigado porque, según la Pirámide de Transmigración, todo maharajá se reencarna en insecto. Ese simple detalle - tan cierto como inexorable - le llevó a la prisión en donde había pasado años entre humedades, fríos, el esfuerzo por mantener la mansedumbre y pesadillas abrumadas por la venganza y el sueño recurrente de reencarnarse en tigre. Ahora comprendía que nunca había salido de la prisión... por lo que sólo restaba una explicación obvia.
Al anochecer, mientras le crecía de nuevo la ansiedad por convertirse en tigre, ocurrió lo inevitable: vio claramente a la fiera con su ojo derecho y escuchó los graznidos y el revoloteo aterrorizado del resto de patos entre los juncos. Pero no se agitó ni siquiera al sentir - con la indiferencia de quien ya ha muerto infinitas veces - los colmillos en su cuello de plumón. Cuando retornó su consciencia comprendió por qué el paisaje verdinegro de las montañas había recuperado su relieve y lo que quiso ser un exhilarante grito del Santón del Uttarakhand resonó como el rugido del tigre. ¡Ah! ahora, finalmente, era el tigre; un tigre con una sed de venganza tan urgente y tan incontrolable como inmenso es todo el Himalaya.
Tres días más tarde perecía bajo las lanzas de los guardianes del palacio. Pero nada importaba porque en aquel mismo instante el, hasta entonces todopoderoso, Maharajá revoloteaba asustado entre los magnolios. El Santón del Uttarakhand se habría

Continuará...
Tino Rodríguez
12-Dec-08
Nota: En general, las aves tienen una visión tridimensional muy limitada porque sus ojos están dirigidos hacia ambos lados de la cabeza.
1 comentario:
¡Saludos!
Soy la señora Julio Matus Guzmán, nacida en noviembre de 1952 en Alicante, propietaria de una empresa comercial, actualmente en cuidados intensivos por enfermedad.
Perdí a mi marido, con el que no tuve la oportunidad de tener un hijo, durante la crisis de Covid-19.
Tengo un tumor cerebral y, según los exámenes médicos, esta enfermedad acabará con mi supervivencia.
Mi padre religioso y guía espiritual me recomienda regalar mi herencia para obtener el favor divino.
Me gustaría donar la suma de 332.000 euros para cuidar mi herencia y adoptar a mi cariñosa gatita Mila en una familia.
Esperando que mi nota le sea útil, y esperando su respuesta, escríbame a mi dirección de correo electrónico que figura más abajo para mantener una conversación franca y honesta con el fin de saber más sobre esta donación.
anamariajulio38@gmail.com
Gracias.
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